“Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía” (Lucas 11:47-12:1)

Imprécations contre les pharisiens (Imprecaciones contra los fariseos, James Tissot (francés, 1886-1896)

Imprécations contre les pharisiens (Imprecaciones contra los fariseos), James Tissot (francés, 1886-1896)

¡Ay de vosotros!, porque edificáis los sepulcros de los profetas, y fueron vuestros padres quienes los mataron. De modo que sois testigos, y aprobáis las acciones de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros edificáis sus sepulcros.

Por eso la sabiduría de Dios también dijo: “Les enviaré profetas y apóstoles, y de ellos, matarán a algunos y perseguirán a otros, para que la sangre de todos los profetas, derramada desde la fundación del mundo, se le cargue a esta generación, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar y la casa de Dios; sí, os digo que le será cargada a esta generación.”

¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley!, porque habéis quitado la llave del conocimiento; vosotros mismos no entrasteis, y a los que estaban entrando se lo impedisteis.

Cuando salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarle en gran manera, y a interrogarle minuciosamente sobre muchas cosas, tramando contra El para atraparle en algo que dijera. En estas circunstancias, cuando una multitud de miles y miles se había reunido, tanto que se atropellaban unos a otros, Jesús comenzó a decir primeramente a sus discípulos: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.


 

Comentario

 

¿Cómo no habéis entendido que no os hablaba del pan? Guardaos digo del fermento de los fariseos y saduceos [Mat 16:11], el evangelista prosigue: Entonces cayeron en la cuenta de que no les había dicho que se guardaran del fermento del pan, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos [Mat 14:12]; aunque él claramente los increpó para eso.

Considera cuántos bienes se siguieron de esa increpación. Pues por una parte los retrajo de las observancias judaicas; por otra, como ellos antes estuvieran soñolientos los volvió más atentos y los fortificó en la fe, de manera que no teman ni se atemoricen si les acontece tener pocos panes, ni se afanen por cuidarse del hambre, sino que desprecien todas las cosas. En consecuencia, tampoco nosotros querramos adular a los súbditos y caerles bien siempre, ni querramos que quienes nos gobiernan nos den continuamente gusto en todo. El alma humana necesita de ese doble remedio. Y este es el motivo por el que Dios administra así las cosas humanas, procediendo a veces de un modo y a veces de otro, sin permitir que los bienes ni los males sean inmutables.

Así como unas veces es de día y otras es de noche, y unas veces hay invierno y otras verano, así en las cosas humanas: unas veces hay alegría y otras tristeza; unas veces enfermedad y otras salud. No nos espantemos, pues, si caemos enfermos, siendo así que aún deberíamos admirarnos de estar con salud. No nos turbemos cuando nos aprieta el dolor, pues aun al tiempo en que gozamos, lo conveniente sería que nos perturbáramos. En conclusión: todo viene según el orden natural de las cosas. ¿Cómo puedes admirarte de que así suceda cuando vemos que aún a los santos iguales cosas les han acontecido?

Y para que lo comprendas ¡ea! ¡traigamos al medio la vida de alguno que tú pienses estar más lejos de los negocios y más lleno de delicias! ¿Te parece que examinemos desde el principio la vida de Abrahán? ¿Qué fue lo primero que se le ordenó?: Sal de tu tierra y de tu parentela [Gen 12:1]. ¿Observas cómo semejante mandato está pleno de dolor? Pues advierte cómo se le sigue una prosperidad: Y ve a la tierra que yo te mostraré Yo te haré un gran pueblo. Y ¿qué sucedió? ¿Acaso una vez que llegó a la tierra aquella y tomó puerto ahí, ya no hubo más tristezas? De ninguna manera. Cayó en cosas más amargas: hambre, peregrinación, rapto de su mujer. Mas luego hubo bienes de nuevo: el castigo del Faraón, el salir libre, el honrarlo aquéllos con dones abundantes y el retorno a su casa. Y en fin, todo lo que sigue es una cadena de bienes y de males, entremezclados.

También a los apóstoles acontecieron cosas semejantes. Por esto Pablo decía: El que nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que podamos consolar nosotros a todos los atribulados [2 Cor 12:1]. Dirás: “Pero a mí eso ¿qué me importa, pues vivo en perpetuo dolor?” No seas malagradecido ni olvides los beneficios. No es posible que alguien viva solamente en perpetuos dolores, pues la naturaleza no lo podría tolerar. Porque quisiéramos vivir en perpetuo gozo, creemos que vivimos en perpetuo dolor. Y no es este el único motivo, sino que al punto nos olvidamos de las cosas buenas y de la prosperidad, mientras que, por el contrario, continuamente nos acordamos de lo que aflige; y por esto decimos que pasamos la vida en perpetuo dolor.

– San Juan Crisóstomo (siglo IV), Homilías Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilía LIII (tr. por Padre Rafael Ramírez Torres, SJ)

(http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/ewn.htm#bz)

 


Un día el santo padre Antonio, mientras estaba sentado en el desierto, fue presa del desaliento y de densa tinieblas de pensamientos. Y decía a Dos: “¡Oh Señor! Yo quiero salvarme, pero los pensamientos me lo impiden. ¿Qué puedo hacer en mi aflicción? Entonces, asomándose un poco, ve Antonio a otro como él, que está sentado y trabaja, después interrumpe el trabajo, se pone en pie y ora, después se sienta de nuevo y se pone a trenzar cuerdas, y después se levanta de nuevo y ora. Era un ángel del Señor, enviado para corregir a Antonio y darle fuerza. Y oyó al ángel que decía: “Haz así y serás salvo.”

– de Las Palabras de Los Ancianos


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“Le salió al encuentro un hombre de la ciudad poseído por demonios …” (Lucas 8:26-39)

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Navegaron hacia la tierra de los gadarenos que está al lado opuesto de Galilea; y cuando El bajó a tierra, le salió al encuentro un hombre de la ciudad poseído por demonios, y que por mucho tiempo no se había puesto ropa alguna, ni vivía en una casa, sino en los sepulcros. Al ver a Jesús, gritó y cayó delante de El, y dijo en alta voz: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes. Porque El mandaba al espíritu inmundo que saliera del hombre, pues muchas veces se había apoderado de él, y estaba atado con cadenas y grillos y bajo guardia; a pesar de todo rompía las ataduras y era impelido por el demonio a los desiertos. Entonces Jesús le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión; porque muchos demonios habían entrado en él. Y le rogaban que no les ordenara irse al abismo. Y había una piara de muchos cerdos paciendo allí en el monte; y los demonios le rogaron que les permitiera entrar en los cerdos. Y El les dio permiso. Los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos; y la piara se precipitó por el despeñadero al lago, y se ahogaron. Y cuando los que los cuidaban vieron lo que había sucedido, huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos. Salió entonces la gente a ver qué había sucedido; y vinieron a Jesús, y encontraron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido y en su cabal juicio, y se llenaron de temor. Y los que lo habían visto, les contaron cómo el que estaba endemoniado había sido sanado.

Entonces toda la gente de la región alrededor de los gadarenos le pidió a Jesús que se alejara de ellos, porque estaban poseídos de un gran temor. Y El entrando a una barca, regresó. Pero el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le permitiera acompañarle; mas El lo despidió, diciendo: Vuelve a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas Dios ha hecho por ti. Y él se fue, proclamando por toda la ciudad cuán grandes cosas Jesús había hecho por él.


 

Comentario

 

Mas ¿por qué gustan de morar en los sepulcros? Para instigar en la mente de muchos una creencia perniciosa; es a saber, que las almas de los difuntos se convierten en demonios, cosa que en absoluto nadie vaya a pensar. Preguntan algunos: pero ¿qué me dices de muchos prestidigitadores que degüellan a los niños que capturan, con el objeto de tener luego su alma como sierva? Respondo: ¿cómo se demuestra? Que los degüellen es cosa que muchos afirman. Pero que las almas de esos muertos estén al servicio de sus asesinos ¿cómo lo sabes? Responden: Es que lo afirman los mismos endemoniados y dicen: yo soy el alma de fulano. Pues bien: eso es engaño y fraude diabólico. No es el alma del degollado la que habla, sino el demonio que simula para engañar a los oyentes. Si el alma pudiera meterse en la substancia del demonio, más fácilmente se metería en su propio cuerpo. Además: ¿quién que no esté loco puede creer que el alma ofendida vaya a ser compañera y criada de su ofensor? ¿o que pueda el hombre cambiar en otra substancia a un espíritu incorpóreo? Si esto no es posible en los cuerpos, ni puede nadie cambiar un cuerpo de hombre en el de un asno, con mayor razón esto no se puede hacer con un alma invisible ni podrá nadie cambiarla en substancia de demonio.

Son por consiguiente semejantes consejas palabras de viejecillas ebrias y espantajos de niños. No le es lícito al alma, una vez que se ha separado del cuerpo, andar vagando por este mundo. Las ánimas de los justos, dice la Escritura, están en las manos de Dios [Sabiduría 3:1]. Si las de los justos, también las de los niños, pues no son malvadas. En cambio, las almas de los pecadores al punto serán arrebatadas de acá. Esto se ve claro en la parábola del pobre Lázaro y el rico Epulón. Y en otra parte Cristo dijo: Esta misma noche te pedirán el alma [Lucas 12:20]. Aparte de que no puede ser que el alma, una vez salida del cuerpo, ande vagando por acá. Y con razón. Pues si cuando emprendemos un viaje a un país conocido y ya acostumbrado, añora que andamos vestidos del cuerpo, si nos encontramos con un camino extraño ignoramos por dónde habremos de seguir, si no tenemos un guía ¿cómo el alma arrancada del cuerpo, yendo a lo que le es desconocido y no le es habitual, sabrá, sin un guía, a dónde debe dirigirse?

Por muchos otros argumentos se deduce que el alma, una vez salida del cuerpo, no puede ya permanecer aquí. Esteban decía: Recibe mi espíritu [Hechos 7:59]. Y Pablo: Ser desatado y estar con Cristo es mejor [Fil 1:23]. Y del patriarca Abrahán dice la Escritura: Anciano y lleno de días, murió en senectud buena y fue a unirse con su pueblo [Gen 15:15 LXX]. Pero que tampoco las almas de los pecadores puedan andar por acá, oye al rico Epulón que mucho lo pedía y no lo consiguió; y eso que de haber podido habría venido él personalmente y habría comunicado a sus hermanos lo que por allá sucedía. Es, pues, manifiesto que tras de partir de esta vida, las almas son llevadas a cierto sitio y no pueden regresar acá, sino que allá esperan el terrible juicio.

Y si alguno pregunta: ¿por qué Cristo hizo lo que le pedían los demonios, al permitirles entrar en la manada de cerdos? respondería yo que no lo hizo por favorecerlos, sino con una múltiple providencia. En primer lugar, para enseñar a quienes hubieran sido así liberados de semejantes malignos tiranos, cuan grave ruina causan estos enemigos. En segundo lugar, para que todos aprendieran que los demonios no pueden ni aun entrar en los cerdos sin el permiso de Cristo. En tercer lugar, que si los demonios quedaban en aquellos hombres, habían de llevar a cabo cosas más terribles que en los cerdos, de no ser liberados de su desgracia por medio de aquella gran providencia de Dios. Porque nadie hay que no sepa con toda claridad que los demonios aborrecen al hombre más que a los brutos animales. De manera que quienes no perdonaron a los cerdos sino que al punto los despeñaron, mucho más habrían hecho con los hombres, si no los hubiera enfrenado, en esa misma poderosa tiranía que ejercían, el cuidado de Dios, para que no perpetraran cosas más dañinas aún. Queda por aquí manifiesto que la providencia de Dios se extiende a todos; y si no se extiende del mismo modo a todos, también esto es un género de excelente providencia, pues se acomoda a como ha de ser útil para cada uno.

– San Juan Crisóstomo (siglo IV), Homilías Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilía XXVIII (tr. por Padre Rafael Ramírez Torres, SJ)

(http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/ewa.htm#bb)

 


“Mi madre y mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y la hacen” (Lucas 8:16-21)

Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz.

Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz.

Por tanto, tened cuidado de cómo oís; porque al que tiene, más le será dado; y al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará.

Entonces su madre y sus hermanos llegaron a donde El estaba, pero no podían acercarse a El debido al gentío. Y le avisaron: Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte. Pero respondiendo El, les dijo: Mi madre y mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y la hacen.


 

Comentario

 

Icono de la Virgen de Vladímir (siglo XII).  Traslado de Constantinopla a Kiev, y luego a Vladimir, durante una batalla de los rusos contra los tártaros en 1155.

Icono de la Virgen de Vladímir (siglo XII). Traslado de Constantinopla a Kiev, y luego a Vladimir, durante una batalla de los rusos contra los tártaros en 1155.


Quien hace la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.De manera que si lo quieren ser, que echen por este camino. Y cuando exclamó la mujer y le dijo: Bienaventurado el seno que te llevó, no contestó Cristo: no es mi madre; sino que dijo: Si quiere ser bienaventurada que haga la voluntad de mi Padre. Pues quien así procede, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

¡Ah, ah! ¡cuán grande honor! ¡ah, cuán grande es la virtud! ¡a qué cumbres levanta a quienes la practican! ¡Cuántas mujeres han llamado bienaventurada a la santísima Virgen y a su vientre, y anhelaron ser así madres y rechazar de sí todas las cosas! Pero ¿qué obsta para ello? Ancho camino nos abre la virtud y pueden no sólo las mujeres sino también los varones levantarse a semejante afinidad y aun a una superior con mucho. Porque ésta constituye en una verdadera maternidad más que el parto. De manera que si ser madre es una cosa feliz, mucho más y más verdaderamente lo es eso otro, puesto que es más deseable. En consecuencia, no solamente lo desees, sino emprende con gran empeño la senda que te ha de conducir a lo que anhelas.

¿Has observado cómo primero los reprendió y luego accedió a sus deseos? Es lo mismo que hizo en las bodas de Gana. Porque también entonces a la que inoportunamente le rogaba la reprendió, y sin embargo no le negó lo que le pedía, tanto para curar su debilidad como para manifestar su benevolencia para con su madre. Así aquí, sanó la enfermedad de la vanagloria y juntamente rindió a su madre el honor debido, aun cuando ella le pidiera algo fuera de oportunidad.

– San Juan Crisóstomo (siglo IV), Homilías Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilía XLIV (tr. por Padre Rafael Ramírez Torres, SJ)

(http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/ewj.htm#br)

 


“… y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero” (Lucas 11:23-26)

El que no está conmigo, contra mí está; y el que conmigo no recoge, desparrama.

Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos buscando descanso; y al no hallarlo, dice: “Volveré a mi casa de donde salí.” Y cuando llega, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando, moran allí; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero.


 

Comentario

 

Porque cuando alguno, liberado de las desdichas, sin embargo no se enmienda, tiene que soportar otras mayores que las precedentes. Por eso dice: No encontrará reposo, para indicar que las asechanzas del demonio necesariamente vendrán y se apoderarán de él. La razón es porque debieron ser llevados a mejores pensamientos por ambas cosas: por lo que ya habían sufrido y por haber sido liberados. Y aun hay una tercera cosa: la amenaza que se les hace de que algo peor puede sucederles. Y sin embargo, por ninguno de esos motivos se tornaron mejores.

Pero no pensemos que tales cosas se dijeron sólo para ellos, pues también para nosotros son oportunas, una vez que iluminados y liberados de los males antiguos, otra vez nos apegamos a la misma perversidad: con más graves penas seremos castigados por los pecados cometidos después de semejante liberación. Por esto Cristo dijo al paralítico: Mira que has sido curado: no vuelvas a pecar: no te suceda algo peor [Juan 5:14]. Esto lo dijo a quien había estado enfermo treinta y ocho años. Preguntarás ¿qué cosa más grave que lo anterior podía sufrir? ¡Cosas mucho más duras y peores! Lejos de nosotros el ir a padecer ni siquiera tanto cuanto ya hemos padecido. Porque no le faltan a Dios castigos que imponernos. Pues así como es grande su misericordia, así también es pesada su ira. Por esto Ezequiel acusa a Jerusalén diciendo: Te vi sucia en tu sangre. Te lavé con agua, te ungí con óleo. Te hiciste cada vez más hermosa. Te diste al vicio entregándote a cuantos pasaban? [Ezek 16:6,9,14,26]. Por eso se te amenaza con males mayores. Pero considera aquí no únicamente el castigo sino también la infinita paciencia de Dios. Porque con frecuencia nos hemos despeñado en los mismos pecados y sin embargo nos tolera. No nos confiemos. Más bien, temamos. Si el Faraón al primer castigo se hubiera enmendado no habría experimentado los que luego se siguieron, ni habría perecido con todo su ejército poco tiempo después. Lo digo porque a muchos conozco que ahora dicen lo mismo que el Faraón: ¡No conozco a ese Dios! [Éxod 5:2] Y son los que a sus súbditos los aplican a fabricar ladrillos de barro. ¡Cuántos hay que, ordenándoles Dios omitir las amenazas [Efes 6:9], no quieren ni siquiera disminuir los trabajos!

– San Juan Crisóstomo (siglo IV), Homilías Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilía XLIII (tr. por Padre Rafael Ramírez Torres, SJ)

(http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/ewi.htm#bp)


Los Santos Stajis, Apelis, Amplias, Urbanos, Narciso y Aristóbulo, Apóstoles de los 70

 

TODOS LOS SANTOS_80Ellos eran parte de los 70 Apóstoles del Señor [Luc 10:1-24]. Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden [2 Cor 2:15]. Stajis [Rom 16:9] se convirtió en el primer obispo Byzantino, y después de 16 años de predicación apostólica, descansó en paz. Apelis fue ordenado obispo de Heraclea, donde convirtió a muchos a la fe cristiana. Amplias se convirtió en obispo de Odysupoleos y Urbanos obispo Macedonia debido a que los dos obispos habían destruidos muchos ídolos paganos, fueron martirizados hasta su muerte. Narciso fue ordenado obispo de Atenas, donde enseñaba con mucho celo el Evangelio, esto no les agrado a los idolatras, de modo que lo arrestaron lo martirizaron provocándole la muerte. Aristóbulo [Rom 16:10] era obispo [de Britania] y entrego su alma en paz, enseñando la palabra de Dios hasta sus últimos días.

“Pero si yo por el dedo de Dios echo fuera los demonios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros” (Lucas 11:14-23)

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Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo, y sucedió que cuando el demonio salió, el mudo habló; y las multitudes se maravillaron.

Pero algunos de ellos dijeron: El echa fuera los demonios por Beelzebú, príncipe de los demonios.

Y otros, para ponerle a prueba, demandaban de El una señal del cielo.

Pero conociendo El sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y una casa dividida contra sí misma, se derrumba. Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá en pie su reino? Porque vosotros decís que yo echo fuera demonios por Beelzebú. Y si yo echo fuera demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan fuera vuestros hijos? Por consiguiente, ellos serán vuestros jueces. Pero si yo por el dedo de Dios echo fuera los demonios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte, bien armado, custodia su palacio, sus bienes están seguros. Pero cuando uno más fuerte que él lo ataca y lo vence, le quita todas sus armas en las cuales había confiado y distribuye su botín. El que no está conmigo, contra mí está; y el que conmigo no recoge, desparrama.


 

Comentario

 

    Pero si yo arrojo los demonios con el Espíritu de Dios, entonces es que ha llegado a vosotros el reino de Dios.

    ¿Qué es ese reino? Mi advenimiento. Observa cómo de nuevo los atrae y medicina y los empuja a su conocimiento y les demuestra que pelean contra su propio bien y litigan en contra de su salvación. Como si les dijera: cuando convenía gozarse y dar saltos de júbilo, pues ha venido el que os dará aquellos bienes inefables y grandes que antiguamente anunciaron los profetas y ha llegado para vosotros el tiempo de la bienandanza, vosotros hacéis lo contrario y no sólo no recibís los bienes, sino que os dedicáis a calumniar y a revolver y a lanzar culpas que no existen.

    Mateo dice: Pues si yo arrojo los demonios en el Espíritu de Dios [Mat 12:28]. Lucas en cambio dice: Si yo arrojo los demonios en el dedo de Dios? [Luc 11:20] Pone así en claro que semejante obra es propia del sumo Poder, o sea el echar los demonios, y de una no vulgar gracia. Y de aquí quiere deducir por raciocinio que siendo eso así, luego vino ya el Hijo de Dios. Pero no lo dice claro, sino oscuramente; a fin de que a los judíos no les resulte molesto, lo deja entender diciendo: Luego ha llegado a vosotros el reino de Dios. ¿Observas su eximia sabiduría? Por las mismas cosas que le objetaban, les declara manifiestamente su venida.

    Luego, para atraerlos, no dice simplemente: Ha llegado el reino, sino que añade: a vosotros. Como si dijera: llegan para vosotros los bienes. Entonces ¿por qué tratándose de vuestros propios bienes no tenéis cordura? ¿por qué lucháis contra vuestra salvación? Este es el tiempo que los profetas predijeron; esta es la señal del advenimiento por ellos celebrado, es a saber: las obras llevadas a cabo con el divino Poder. Que sean hechas, vosotros lo sabéis; que lo sean por el divino Poder, las obras mismas ló proclaman. Porque no puede ser que ahora Satanás sea más poderoso, sino que necesariamente es más débil, pues uno que sea débil no podrá echar al demonio que es fuerte. Decía esto para manifestar la fuerza [del amor] y la debilidad de los litigantes y adversarios. Por tal motivo El con frecuencia exhorta a los discípulos [al amor] y declara cómo el demonio hace cuanto puede para hacerla desaparecer.

– San Juan Crisóstomo (siglo IV), Homilías Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilía XLI (tr. por Padre Rafael Ramírez Torres, SJ)

(http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/ewh.htm#bn)

“¿Con quién, compararé, pues, a los hombres de esta generación?” (Lucas 7:31-36)

¿Con quién, compararé, pues, a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: ‘Les hemos tocado la flauta, y no han bailado, les hemos entonado canciones tristes, y no han llorado.’ «Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y dicen: ‘Demonio tiene.’ Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Ahí tienen un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.’ Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos.

 

 


Comentario

San Juan Crisóstomo (Constantinopla, siglo IV)

    Como si dijera Cristo: Juan y yo vamos por contrarios caminos, pero hacemos lo mismo. Como si dos cazadores viendo una bestia feroz difícil de coger, pero que puede ir a caer en la red por dos caminos, ocupara cada uno de ellos uno de los caminos, de modo que el uno la empuja por una senda contraria a la del otro, y así por medio de uno de los dos venga a quedar prisionera.

    Mira cómo todo el género humano suele admirar el ayuno, lo mismo que la austeridad de la virtud. Por esto el negocio todo se instituyó de tal manera que Juan ayunara desde su tierna edad y cultivara ese género de vida para que por este medio mereciera fe su predicación. Preguntarás: ¿por qué motivo Cristo no siguió ese camino? Ciertamente lo siguió al ayunar durante cuarenta días y andando por los pueblos enseñando, sin tener en dónde reclinar su cabeza. Además, con el otro modo de vida que instituyó también se logrará lucro. Al fin y al cabo, lo uno era equivalente a lo otro; y aun había en el segundo camino una ventaja: tener en su favor el testimonio del que lo había emprendido. Por lo demás, Juan solamente exhibía la austeridad de su vida, pues no hizo ningún milagro, mientras que Jesús tuvo además el testimonio de los milagros y portentos. Dejando, pues, que Juan fuera celebrado por sus ayunos, Cristo tomó el camino contrario y entraba a las mesas de los publica-nos y comía con ellos y bebía.

Homilías Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilia XXXVII (tr. del griego por Padre Rafael Ramírez Torres, SJ)

(http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/ewf.htm#bk)


Santos Eulampio y Eulampia, Mártires (Asia Menor, siglo IV)

Conmemorados el 10 de octubre

    1010Eulampius-eulampia-theophilus
    Estos Santos vivieron en la época de Maximiliano, San Eulampio era un joven cristiano que huyó de la ciudad durante la persecución y se refugió en una cueva. Sus compañeros le enviaron a Nicomedia en busca de alimentos. Eulampio se detuvo en una calle a leer el edicto de persecución contra los cristianos. Cuando le denunció un soldado, el joven echó a correr. Naturalmente, su actitud despertó sospechas y Eulampio fue perseguido, capturado y llevado a la presencia del prefecto. El magistrado reprendió a los guardias por haber encadenado al joven, mandó que le desatasen las manos y empezó a interrogarle. Tras, de enterarse del nombre y el oficio de Eulampio, le exhortó a ofrecer sacrificios a alguno de los dioses, pero éste se negó y dijo que los dioses sólo eran ídolos de barro. Enfurecido el prefecto le mandó azotar. Como el joven permaneciese inconmovible, el prefecto dio la orden de torturarle en el potro. Entonces Eulampia, la hermana del mártir, se acercó a abrazarle y fue también arrestada. Ambos fueron sometidos a diversos tormentos, de los que salieron ilesos. Al verlos surgir rejuvenecidos de un baño de aceite hirviente, 200 de los presentes se convirtieron a la fe y fueron decapitados junto con los dos mártires en Nicomidia [hoy Izmit, Turquía].

http://www.ortodoxia.com/contenido/nuestra_fe/santos_es.php?santo=345

La Tentación de Cristo (Lucas 4:1-15)

The Temptation of Christ (La tentación de Cristo), Eric Armusik (americano, 2011)

The Temptation of Christ (La tentación de Cristo), Eric Armusik (americano, 2011)

Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu en el desierto por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y no comió nada durante esos días, pasados los cuales tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le respondió: Escrito está: “NO SOLO DE PAN VIVIRA EL HOMBRE.” Llevándole a una altura, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo. Y el diablo le dijo: Todo este dominio y su gloria te daré; pues a mí me ha sido entregado, y a quien quiero se lo doy. Por tanto, si te postras delante de mí, todo será tuyo. Respondiendo Jesús, le dijo: Escrito está: “AL SEÑOR TU DIOS ADORARAS, Y A EL SOLO SERVIRAS.” Entonces el diablo le llevó a Jerusalén y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo desde aquí, pues escrito está: “A SUS ANGELES TE ENCOMENDARA PARA QUE TE GUARDEN”, y: “EN LAS MANOS TE LLEVARAN, NO SEA QUE TU PIE TROPIECE EN PIEDRA.” Respondiendo Jesús, le dijo: Se ha dicho: “NO TENTARAS AL SEÑOR TU DIOS.” Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se alejó de El esperando un tiempo oportuno. Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y las nuevas acerca de El se divulgaron por toda aquella comarca. Y enseñaba en sus sinagogas, siendo alabado por todos.


Comentario

San Juan Crisostomo (siglo IV)

    Y pues Jesús sufría el hambre, acercándose el tentador le dijo: Si eres hijo de Dios di a estas piedras que se conviertan en pan. Como había oído la voz del cielo que decía: Este es mi Hijo muy amado[1]; y había escuchado a Juan que tan grandes cosas testificaba; y luego lo ve hambriento, al fin quedó en duda. No lo podía creer solo hombre por lo que de él se había dicho; pero tampoco admitía que fuera el Hijo de Dios, pues lo veía padecer hambre. Dudoso en su ánimo, traduce sus dudas en sus palabras. Y al modo como acercándose a Adán allá al principio fingió lo que no había para cerciorarse de lo que en realidad había, así ahora, ignorando el secretísimo misterio de la nueva economía y no sabiendo en concreto quién era el que ahí presente se encontraba, procura fabricar nuevas redes, mediante las cuales creía poder llegar a saber lo que en la oscuridad estaba escondido.

    ¿Qué dice, pues? Si eres el Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. No le dijo: puesto que tienes hambre, sino: si eres el Hijo de Dios, pensando que así lo halagaría. Calló lo del hambre para que no pareciera que se lo echaba en cara y lo avergonzaba. Ignorando la alteza de las cosas que se iban llevando a cabo, pensaba que hablarle del hambre le sonaría a injuria; por lo cual, al modo de los que adulan, única pero dobladamente se refiere a su dignidad. Y ¿qué hace Cristo? Humillándole su hinchazón y demostrándole que de ninguna manera resultaba vergonzoso lo que le acontecía, ni era indigno de su sabiduría, echa por delante precisamente lo que el diablo había callado y le dice: No de solo pan vive el hombre.

Homilías Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilia XIII (tr. del griego por Padre Rafael Ramírez Torres, SJ)

[1] El bautismo de Jesus, e.g. Lucas 3:19-22, la lectura de 9/22