Synaxis del Arcángel Miguel (Lucas 10:16-21)

El que a vosotros escucha, a mí me escucha, y el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió.

Los setenta regresaron con gozo, diciendo: Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y El les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño. Sin embargo, no os regocijéis en esto, de que los espíritus se os sometan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

En aquella misma hora El se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado.


 

Noviembre 8 – Synaxis del Arcángel Miguel y Todos los Angeles

 

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¿No son todos ellos espíritus ministradores, enviados para servir por causa de los que heredarán la salvación?

– Hebreos 1:14

El Arcángel Miguel es uno de los ángeles superiores y se encuentra muy relacionado con los destinos de la Iglesia. Las Sagradas Escrituras nos enseñan que, además del mundo físico, existe un gran mundo espiritual poblado de seres espirituales, juiciosos y buenos, quienes se llaman ángeles. En griego la palabra “ángel” significa mensajero. En las Sagradas Escrituras los llaman así porque Dios, por intermedio de ellos, comunica Su voluntad a los hombres. ¿Cómo es la vida de los ángeles en el mundo espiritual, dónde ellos habitan, y en qué consiste su misión? Nosotros sabemos muy poco y tampoco estamos en condiciones de comprenderlo. El mundo de ellos es muy diferente a nuestro mundo material; ahí el tiempo, espacio y todas las condiciones de vida tienen otro sentido. El agregado “arc” a algunos ángeles significa su superioridad en comparación con otros ángeles.

El nombre Miguel — en hebreo, significa “¡Quien como Dios!” Cuando en las Sagradas Escrituras se cuenta sobre la aparición de los ángeles a diferentes hombres, solamente se menciona el nombre de algunos de ellos, — posiblemente de quienes tienen una misión especial para consolidar el Reino de Dios sobre la tierra. Entre ellos — los arcángeles Miguel y Gabriel, mencionados en los libros canónicos de las Sagradas Escrituras y también los arcángeles Rafael, Uriel, Sariel, Jerahmeel and Raquel mencionados en los libros que no son parte del canon de las Sagradas Escrituras. (Canon o catalogo de los libros sagrados declarados auténticos por la Iglesia en el siglo V a.C. Los libros sagrados escritos posteriormente no entraron en el canon y por esto se los llama “no canónicos.”) Generalmente el arcángel Gabriel era mensajero de grandes y alegres acontecimientos referentes al pueblo de Dios (Dan 8:16-9:21, Lc.1:19-26). En el libro de Tobías el arcángel Rafael dice de sí mismo “Soy uno de los siete ángeles quienes elevan las oraciones de los Santos y están siempre en pie delante del Señor (Tob 12:15). De ahí la certeza que en el cielo hay siete arcángeles, uno de los cuales es el arcángel Miguel.

En las Sagradas Escrituras el arcángel Miguel se menciona como “Príncipe de los espíritus celestiales.” Aparece como un gran guerrero contra el diablo y toda la ilegalidad entre los hombres. De ahí su nombre en la Iglesia “Príncipe de los espíritus celestiales”. Así el arcángel Miguel se presentó a Josué como ayuda durante la conquista de la Tierra Prometida. El se presentó al profeta Daniel durante la caída del reino de Babilonia y cuando empezó la creación del reino del Mesías. A Daniel le fue profetizado sobre la ayuda de Dios a su pueblo por el arcángel Miguel durante futuras persecuciones en el reinado del Anticristo. En el libro de Revelaciones, el arcángel Miguel se presenta como el gran defensor del pueblo de Dios contra el demonio y otros ángeles rebeldes “Entonces se entabló una batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles combatieron con el dragón. También el dragón y sus ángeles combatieron contra ellos pero no prevalecieron y no hubo ya en cielo lugar para ellos y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua, el llamado diablo y satanás”. El Apóstol Judas hace mención sobre el arcángel Miguel como el adversario del diablo. (Jo.5:13, Dan. cap.10; 12:1; Ju. 9; Ap.12:7-9, Lc.10:18).

Algunos padres de la Iglesia piensan, que, según las Sagradas Escrituras el arcángel Miguel participó en otros importantes acontecimientos en la vida del pueblo de Dios, pero donde no lo mencionan con su nombre. Por ejemplo, lo identifican con la misteriosa columna de fuego que iba delante de los judíos durante su huida de Egipto y que hizo ahogar al ejército del faraón y la derrota del enorme ejército asirio, que sitiaba a Jerusalén, cuando vivía el profeta Isaías. (Ex.33:9, 14:26- 28; 2 Re. 19:35)

– Obispo Alejandro Mileant (tr. por Irina Stoyanow y Debora Bettendorff)

(http://www.fatheralexander.org/booklets/spanish/vida_santos_6.htm#_Toc7231797)

 


El padre Antonio, dirigiendo la mirada al abismo de los juicios de Dios, preguntó: “Oh Señor, ¿cómo es que algunos mueren jóvenes y otros viejísimos? ¿Por qué unos son pobres y otros ricos? ¿Por qué los impíos son ricos y los justos pobres?” Y vino a él una voz que le dijo “Antonio, ocúpate de ti mismo. Se trata de juicios de Dios: de nada te sirve conocerlos.”

– de Las Palabras de Los Ancianos


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“¡Dichosos los ojos que ven lo que ven!” (Lucas 10:22-24)

Le message de la femme de Pilate (El Mensaje de la esposa de Pilato), James Tissot (francés, 1886-1894).  La esposa de Pilato, Santa Prócula, se conmemora el 27 de octubre.  Después de la muerte de Cristo se convirtió en cristiana y murió en paz en el siglo primero.

Le message de la femme de Pilate (El Mensaje de la esposa de Pilato), James Tissot (francés, 1886-1894). La esposa de Pilato, Santa Prócula, se conmemora el 27 de octubre. Después de la muerte de Cristo se convirtió en cristiana y murió en paz en el siglo primero.

Mi Padre me lo ha entregado todo, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: ¡Dichosos los ojos que ven lo que ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron.


 


Comentario

 

    Si no los hubiera querido oír y salvar, lo propio era callar y no hablarles ni una palabra. Ahora, en cambio, habiéndoles en forma enigmática los incita. Porque Dios no quiere la muerte del pecador sino que se convierta y viva.

    Y acerca de que el pecado no provenga de la naturaleza misma ni de una necesidad, oye lo que dice a los apóstoles: Bienaventurados son vuestros ojos que ven y vuestros oídos que oyen. No habla de la vista y del oído corporales, sino de la vista y el oído de la mente. Porque estos oyentes eran judíos, educados del mismo modo; y sin embargo en nada los dañó la profecía, porque tenían bien arraigada la raíz del bien obrar; es a saber, el propósito de la voluntad. ¿Adviertes cómo eso de: A vosotros se os ha dado no lleva consigo necesidad alguna? Porque no se les habría proclamado bienaventurados si esa buena obra no les perteneciera y naciera de ellos. Así que no me arguyas diciendo que les habló oscuramente. Al fin y al cabo, podían también ellos acercarse y preguntar, como lo hicieron los apóstoles; sino que llenos de pereza y desidia, no quisieron. Mas ¿qué digo no quisieron? Incluso recalcitraron. Pues no solamente no le creían ni le daban oídos, sino que lo impugnaban y lo escuchaban grandemente molestos, como lo predijo el profeta acusándolos, cuando les advirtió: Lo oyeron pesadamente.

    No fueron así los discípulos y por esto los llama bienaventurados. Además, por otro camino los confirma diciendo: En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis y no lo vieron, y oír lo que vosotros oís y no lo oyeron: es decir, mi advenimiento, mis milagros, mi voz, mis enseñanzas. Con semejantes palabras los antepone no solamente a aquellos hombres perdidos y malvados, sino también a los esclarecidos antiguos, puesto que los llama más bienaventurados. ¿Por qué? No sólo porque están viendo lo que los judíos no ven, sino porque ven lo que aquéllos antiguos anhelaban ver. Estos tan sólo lo vieron por fe, mientras que los discípulos lo ven con sus propios ojos, y con mucha mayor claridad.

– San Juan Crisóstomo (siglo IV), Homilías Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilía XLV (tr. por Padre Rafael Ramírez Torres, SJ)

(http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/ewj.htm#br)

“Miren que les envío como corderos en medio de lobos” (Lucas 10:1-15)

Ruinas de Betsaida

Ruinas de Betsaida

Después de esto, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todas las ciudades y sitios adonde él había de ir. Y les dijo: La mies es mucha y los obreros pocos. Rueguen, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Vayan; miren que les envío como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saluden a nadie en el camino. En la casa en que entren, digan primero: ‘Paz a esta casa.’ Y si hubiere allí un hijo de paz, la paz de ustedes reposará sobre él; si no, se volverá a ustedes. Permanezcan en la misma casa, coman y beban lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayan de casa en casa. En la ciudad en que entren y los reciban, coman lo que les pongan; curen los enfermos que haya en ella, y díganles: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes.’ En la ciudad en que entren y no los reciban, salgan a sus plazas y digan: ‘Sacudimos sobre ustedes hasta el polvo de su ciudad que se nos ha pegado a los pies. Sepan, de todas formas, que el Reino de Dios está cerca.’ Les digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad. ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ustedes, tiempo ha que, sentados con vestido de penitencia y ceniza, se habrían convertido. Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para ustedes. Y tú, Cafarnaún, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el abismo te hundirás!

 

 


Comentario por San Juan Crisóstomo (Constantinopla, siglo IV)

 

    Apliquémonos a nosotros mismos esto, pues no sólo a los incrédulos, sino también a nosotros nos amenazó con el castigo mayor que a los de Sodoma, si no recibimos y hospedamos a los peregrinos que vienen a nosotros, cuando ordenó a los apóstoles que aún sacudieran el polvo de su calzado. Y con razón. Pues aquéllos, si pecaron, cayeron antes de la Ley y de la gracia; pero nosotros, que pecamos después de tantos cuidados como se nos han prodigado ¿de qué perdón seremos dignos si mostramos tan grande aborrecimiento a los huéspedes y cerramos las puertas a los necesitados y antes que las puertas, los oídos mismos? Y no sólo a los pobres sino también a los necesitados. Las cerramos a los pobres porque las cerramos a los apóstoles. Es que mientras se lee a Pablo, tú no atiendes; y cuando Juan nos predica, tú no lo oyes. Entonces ¿cuándo darás hospitalidad al pobre, pues ni siquiera al apóstol recibes?

    Así pues, para que a éstos las puertas y a aquéllos los oídos queden abiertos, limpiemos de los oídos del alma todas las suciedades. Pues así como la inmundicia y la tierra tapan los oídos corporales, así los cantares de las meretrices, las narraciones profanas, las deudas, las conversaciones sobre la usura y los réditos cierran los oídos del alma, mucho más que cualesquiera inmundicias. Más aún: no solamente los cierran sino que los manchan. Los que tales cosas a referir se entregan, echan estiércol en vuestros oídos. Y lo que cierto bárbaro amenazaba a Israel diciendo: Comeréis vuestro estiércol eso hacen aquéllos con vosotros, no con palabras, sino con obras, y os obligan a soportarlo. Más aún: cosas mucho más graves. Porque los dichos cantares son con mucho más repugnantes.

Homilías Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilía XXXVVII

(http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/ewf.htm#bk)