“Cuando levantéis al Hijo del Hombre, entonces sabréis que Yo soy” (Juan 8:21-30)

Iglesia de la Exaltación de la Santa Cruz, Druhobych, Ucrania (siglo XVI)

Iglesia de la Exaltación de la Santa Cruz, Druhobych, Ucrania (siglo XVI)

Entonces les dijo de nuevo: Yo me voy, y Me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado; adonde Yo voy, vosotros no podéis ir. Por eso los judíos decían: ¿Acaso se va a suicidar, puesto que dice: “Adonde yo voy, vosotros no podéis ir”? Y Jesús les decía: Vosotros sois de abajo, Yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, Yo no soy de este mundo. Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados. Entonces le decían: ¿Tú quién eres? Jesús les dijo: ¿Qué os he estado diciendo desde el principio? Tengo mucho que decir y juzgar de vosotros, pero el que Me envió es veraz; y Yo, las cosas que oí de El, éstas digo al mundo. No comprendieron que les hablaba del Padre. Por eso Jesús dijo: Cuando levantéis al Hijo del Hombre, entonces sabréis que Yo soy y que no hago nada por Mi cuenta, sino que hablo estas cosas como el Padre Me enseñó. Y El que Me envió está conmigo; no Me ha dejado solo, porque yo siempre hago lo que le agrada. Al hablar estas cosas, muchos creyeron en El.

 

Comentario por San Juan Crisostomo (siglo IV):


The Destruction of Jerusalem by the Romans (La Destrucción de Jerusalén por los Romanos), David Roberts (inglés, 1851)

The Destruction of Jerusalem by the Romans (La Destrucción de Jerusalén por los Romanos), David Roberts (inglés, 1851)

    Cuando levantéis al Hijo del hombre en alto, entonces conoceréis que Yo soy y que no hablo de Mí mismo, sino que trasmito el mensaje que me confió el Padre. Y el que me ha enviado está conmigo y el Padre no me ha dejado solo.

    Declara ahora cómo con toda razón les dijo: Precisamente el que os estoy declarando. ¡Hasta tal punto no atendían a lo que les decía!

    Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre. ¿Acaso no es lo que vosotros estáis esperando, o sea, que una vez quitado yo de en medio ya no os cause molestia? Pues bien, yo os digo: Entonces, sobre todo, conoceréis que Yo soy, por mi resurrección, por los milagros, por vuestra ruina [de Jerusalén][1]. Porque todo esto les demostraría su poder. Y no les dijo: “Entonces conoceréis quién soy”; sino “cuando viereis que nada me sucede con la muerte, entonces conoceréis que soy Yo. O sea, el Cristo, el Hijo de Dios que todo lo hago y que no soy contrario al Padre.”

    Por esto añade: “Y que trasmito el mensaje que me confió el Padre.” Conoceréis ambas cosas: mi poder y mi conformidad con el Padre. Porque la expresión: “Yo no hablo de Mí mismo, sino que trasmito el mensaje que me confió,” denota que tienen la misma substancia y que El nada habla fuera de lo que el Padre piensa. Como si dijera: “cuando perdáis vuestro culto y no podáis ya darlo a Dios según vuestras antiguas costumbres, entonces conoceréis que Me estoy vengando[2], indignado contra quienes no Me oyeron. Si yo fuera extraño y contrario a Dios, El no habría concebido contra vosotros una ira tan grande.”

    Lo mismo dice Isaías: Castigará a los impíos por su sepultura [Isaías 53:9, LXX]. Y David dice: Luego en Su ira les hablará [Salmo 2:5][3]. Y el mismo Jesús: Vuestra casa y templo quedará desierta [Mateo 23:38]. Lo mismo se indica en las parábolas: ¿Qué hará el dueño de la viña con aquellos agricultores? Como a perversos los hará perecer cruelmente [Mateo 21:40,41]. Advierte cómo siempre se expresa porque ellos no creían. Pero si afirma que los va a hacer perecer, como en efecto lo hará, pues dice: Traedlos acá y degolladlos en mi presencia?[Lucas 19:27] ¿por qué les dice que será obra no suya, sino del Padre? Para acomodarse a la rudeza de los judíos y al mismo tiempo honrar al Padre. Por esto no dijo: “Yo dejo desierta vuestra casa y templo”; sino que habló en forma impersonal diciendo: Será abandonada [Mateo 23:38]. Y cuando dice: ¿Cuántas veces he querido congregar a tus hijos, y no quisisteis? [Mateo 23:37] luego añade: Será abandonada. Con lo cual está indicando ser El el autor de la ruina. Como si les dijera: “Pues no os dejasteis persuadir para creer mediante los beneficios, por el castigo vendréis a conocer quién soy Yo.” [4]

Homilías Sobre el Evangelio de San Juan, Homilia LIII (tr. del griego por Padre Rafael Ramírez Torres, SJ)

    [1] Los romanos destruyeron Jerusalén en el año 70 dC

    [2] Traducción alterna: “Me está vengando” [es decir, Dios el Padre está vengando]

    [3] Tanto la Septuaginta y el Texto Masorético dicen “en Su ira”, pero el padre Rafael escribió “en su favor” en su traducción. Tal vez un pequeño error.

    [4] La frase, “Yo Soy”, tiene un significado especial. La frase griega, egó eimi, se utilizó para traducir el tetragrámaton hebreo – las cuatro letras en el Antiguo Testamento que representan el nombre de Dios. Los que oyeron a Jesús habría entendido esto cuando usó la frase “Yo Soy”. Esta es una explicación de por qué los soldados que vinieron a arrestar a Jesús primero cayó a sus pies cuando Él les respondió: Entonces Judas, tomando la cohorte romana, y a varios alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allá con linternas, antorchas y armas. Jesús, pues, sabiendo todo lo que le iba a sobrevenir, salió y les dijo: ¿A quién buscáis? Ellos le respondieron: A Jesús el Nazareno. Él les dijo: Yo Soy. Y Judas, el que le entregaba, estaba con ellos. Y cuando El les dijo: Yo Soy, retrocedieron y cayeron a tierra [Juan 18:3-6].

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