“Tomad, esto es mi cuerpo” (Marcos 14:10-42)

Fresco en el monasterio Vatopedi, el Monte Athos, Grecia (siglo XIV)

Fresco en el monasterio Vatopedi, el Monte Athos, Grecia (siglo XIV)

Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregárselo. Ellos, al oírlo, se alegraron, y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba oportunidad para entregarle.

El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la pascua, Sus discípulos Le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua? Y envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle, y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? Y él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad para nosotros allí. Fueron Sus discípulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua. Y cuando llegó la noche, vino Él con los doce. Y cuando se sentaron a la mesa, mientras comían, dijo Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, Me va a entregar. Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle uno por uno: ¿Seré yo? Y el otro: ¿Seré yo? El, respondiendo, les dijo: Es uno de los doce, el que moja conmigo en el plato. A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de Él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es Mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dijo: Esto es Mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada. De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios.

Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.

Entonces Jesús les dijo: Todos os escandalizaréis de Mí esta noche; porque escrito está:

Heriré al Pastor,
y las ovejas serán dispersadas.

Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. Entonces Pedro Le dijo: Aunque todos se escandalicen, yo no. Y le dijo Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, Me negarás tres veces. Mas él con mayor insistencia decía: Si me fuere necesario morir contigo, no Te negaré. También todos decían lo mismo.

Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a Sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que Yo oro. Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse. Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad. Yéndose un poco adelante, Se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para Ti; aparta de Mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que Tú. Vino luego y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras. Al volver, otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño; y no sabían qué responderle. Vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya, y descansad. Basta, la hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que Me entrega.

Reina Valera Revisada (1960)

Cánon de Eusebio:

Mateo Marcos Lucas Juan
26:14-19 14:10-16 22:4-13
26:20-21 14:17-18 6:64
26:22 14:19 22:23 13:22
26:23-24 14:20-21 22:21-22
26:26 14:22 22:19 6:35
26:27-29 14:23-25 22:16-18
26:30 14:26-27
26:31-32 14:27-28
26:33-34 14:29-30 22:33-34 13:36-38
26:35 14:31
26:36 14:32 22:39 18:1
26:36-37 14:32-33
26:38 14:34 12:26-27
26:39 14:35-36 22:41 18:11
26:42-44 14:39-40
26:45-46 14:41-42 12:23

 


Homilía por San Juan Crisóstomo (siglo IV)

Y mientras cenaban, tomó Jesús el pan y dando gracias lo partió y lo dio a los discípulos diciendo: Tomad y comed. Este es mi cuerpo. Y tomando el cáliz y dando gracias se lo dio diciendo: Bebed todos de él, pues esta es mi sangre del Nuevo Testamento, que será derramada por muchos, en remisión de los pecados [Matthew 26:26-28].

¡OH CUAN grande ceguedad la del traidor! Participando de los misterios, permaneció él mismo. Al participar de la veneranda mesa escalofriante, no cambió ni se arrepintió. Lucas lo significa al decir que después de esto, el demonio se entró en él; no porque Lucas despreciara el cuerpo del Señor, sino burlándose de la impudencia del traidor. Porque su pecado se hacía mayor por ambos lados: por acercarse con tal disposición de alma a los misterios; y porque habiéndose acercado, no se mejoró, ni por el temor, ni por el beneficio, ni por el honor que se le concedía.

Por su parte Cristo, aunque todo lo sabía, no se lo impidió, para que así conozcas que El nada omite de cuanto se refiere a nuestra enmienda. Por esto, ya antes, ya después, lo amonestó y trató de detenerlo con palabras y con obras, por el temor y por las amenazas y por los honores. Sin embargo, nada pudo curarlo de semejante enfermedad. Y así, prescindiendo ya de él, Cristo recuerda a los discípulos, mediante los misterios, nuevamente su muerte; y durante la cena les habla de la cruz, procurando hacerles más llevadera su Pasión con la frecuencia en anunciarla de antemano. Si después de tantas obras llevadas a cabo y de tan numerosas predicciones, todavía se turbaron ¿qué no les habría acontecido si nada hubieran oído de antemano?

Y mientras cenaban, tomó Jesús el pan. Y lo partió. ¿Por qué celebró Jesús este misterio al tiempo de la Pascua? Para que por todos los caminos comprendas ser uno mismo el Legislador del Antiguo Testamento y el del Nuevo; y que lo que en aquél se contiene fue figura de lo que ahora se realiza. Por esto, en donde estaba el tipo y la figura, Jesús puso la realidad y verdad. La tarde era un símbolo de la plenitud de los tiempos e indicaba que las cosas tocaban a su realización. Y da gracias-para enseñarnos cómo se ha de celebrar este misterio; y además, mostrando que no va forzado a su Pasión; y dándonos ejemplo para que toleremos con acciones de gracias todo cuanto padezcamos; y poniéndonos buena esperanza Pues si el tipo y figura pudo librar de tan dura esclavitud, mucho mejor la realidad librará al orbe todo y será entregada en beneficio de todo el género humano. Por esto no instituyó este misterio antes, sino hasta cuando los ritos legales habían de cesar enseguida.

Termina de este modo con lo que constituía la principal solemnidad y conduce a otra mesa sumamente veneranda y terrible. Y así dice: Tomad, comed; este es mi cuerpo que será entregado por muchos. ¿Cómo fue que los discípulos no se perturbaron oyendo esto? Fue porque ya anteriormente les había dicho muchas y grandes cosas acerca del misterio. Y por lo mismo, tampoco les hace preparación especial inmediata, pues ya sabían sobre eso lo bastante. Pone el motivo de la Pasión, que es el perdón de los pecados; y llama a su sangre, sangre del Nuevo Testamento, o sea de la nueva promesa, de la nueva Ley. Porque ya de antiguo lo había prometido y ahora lo confirma el Nuevo Testamento. Así como el Antiguo tuvo sangre de ovejas y terneros, así éste tiene la sangre del Señor.

Declara además que va a morir y por esto habla del Testamento y menciona el Antiguo, pues también aquél fue dedicado con sangre. Y pone de nuevo el motivo de su muerte diciendo que será derramada por muchos para la remisión de los pecados. Y añade: Haced esto en memoria mía. ¿Adviertes cómo aparta y aleja ya de los ritos y costumbres judías? Como si dijera: Así como esos ritos los celebrabais en memoria de los milagros obrados en Egipto, así ahora haced esto en memoria mía. Aquella sangre se derramó para salvar a los primogénitos; pero ésta, para remisión de los pecados de todo el mundo. Pues dice: Esta es mi sangre que será derramada para remisión de los pecados.

Lo dijo con el objeto de al mismo tiempo declarar que su Pasión y cruz era un misterio, y consolar así de nuevo a sus discípulos. Y así como Moisés dijo a los judíos: Esto es para vosotros memorial sempiterno [Éxodo 12:14], así Cristo dice: Para memoria mía, hasta que venga. Por lo mismo dice: Con ardiente anhelo he deseado comer esta cena pascual [Lucas 22:15] es decir, entregaros el nuevo culto y ofreceros la cena pascual con que tornaré a los hombres espirituales. Y él también bebió del cáliz. Para que no dijeran al oír eso: ¿Cómo es esto? ¿de modo que bebemos sangre y comemos carne? Y se conturbaran -pues ya anteriormente, cuando les habló de este misterio, a las solas palabras se habían conturbado-; pues para que no se conturbaran, repito, comienza El mismo por tomarlo, para inducirlos a que participen con ánimo tranquilo de aquel misterio. Por esto bebe su propia sangre.

Preguntarás: entonces ¿es necesario practicar juntamente el rito antiguo y el nuevo? ¡De ningún modo! Por eso dijo: Haced esto, para apartarlos de lo antiguo. Pues si el nuevo perdona los pecados, como en realidad los perdona, el otro resulta ya superfluo. Y como lo hizo antiguamente con los judíos, también ahora unió el recuerdo del beneficio con la celebración del misterio, cerrando con esto la boca a los herejes. Pues cuando éstos preguntan ¿de dónde consta con claridad que Cristo fue inmolado?, con varios argumentos y también con el de este misterio les cerramos la boca. Si Cristo no hubiera en realidad muerto, lo que ahora se ofrece ¿de qué sería símbolo?

¿Adviertes con cuánto cuidado se proveyó a que recordáramos continuamente que Cristo murió por nosotros? Pues Marción, Valentino y Manes* iban más tarde a negar esta providencia y economía, Cristo, aun por medio de los misterios, nos trae a la memoria el recuerdo de su Pasión, para que nadie pueda ser engañado; y mediante la sagrada mesa, a la vez nos salva y nos instruye; porque ella es el principal de todos los bienes. Pablo repite esto con frecuencia.

*Marción (de Sinope, c. 85) – escritor y teólogo griego, fue un heresiarca cristiano del siglo II, fundador de la secta marcionita. Su doctrina se resume en la existencia de dos espíritus supremos, uno bueno y otro malo, y considera al Dios del Antiguo Testamento un inferior de éstos, simple modelador de una materia preexistente. Marción desplegando su canon. Rechazaba por tanto el Antiguo Testamento, y del Nuevo sólo aceptaba el Evangelio según san Lucas y las epístolas de San Pablo. La Iglesia define el canon del Nuevo Testamento en gran parte como una reacción contra Marción, finalmente confirmado en el siglo IX en el séptimo Concilio Ecuménico.

Valentino – fundador de una de las más importantes sectas gnósticas del siglo II. El gnosticismo es un conjunto de corrientes sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse con el cristianismo en los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos. En efecto, puede hablarse de un gnosticismo pagano y de un gnosticismo cristiano, aunque el más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo. Según esta doctrina los iniciados no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo, sino que se salvan mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. Valentinianismo fue condenado por varios Padres de la Iglesia, como Hipólito y Ireneo

Maniqueísmo es el nombre que recibe la religión universalista fundada por el sabio persa Mani (o Manes) (c. 215-276), quien decía ser el último de los profetas enviados por Dios a la humanidad. El maniqueísmo se concibe desde sus orígenes como la fe definitiva, en tanto que pretende completar e invalidar a todas las demás. Al rivalizar en este sentido con otras religiones, como el zoroastrismo, el budismo, el cristianismo y el islam, de sus contactos con ellas se derivaron numerosos fenómenos de fusión doctrinal.

Homilía LXXXII sobre el Evangelio de San Mateo (tr. por Rafael Ramírez Torres, SJ)

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