“Mi madre y mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y la hacen” (Lucas 8:16-21)

Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz.

Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz.

Por tanto, tened cuidado de cómo oís; porque al que tiene, más le será dado; y al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará.

Entonces su madre y sus hermanos llegaron a donde El estaba, pero no podían acercarse a El debido al gentío. Y le avisaron: Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte. Pero respondiendo El, les dijo: Mi madre y mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y la hacen.


 

Comentario

 

Icono de la Virgen de Vladímir (siglo XII).  Traslado de Constantinopla a Kiev, y luego a Vladimir, durante una batalla de los rusos contra los tártaros en 1155.

Icono de la Virgen de Vladímir (siglo XII). Traslado de Constantinopla a Kiev, y luego a Vladimir, durante una batalla de los rusos contra los tártaros en 1155.


Quien hace la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.De manera que si lo quieren ser, que echen por este camino. Y cuando exclamó la mujer y le dijo: Bienaventurado el seno que te llevó, no contestó Cristo: no es mi madre; sino que dijo: Si quiere ser bienaventurada que haga la voluntad de mi Padre. Pues quien así procede, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

¡Ah, ah! ¡cuán grande honor! ¡ah, cuán grande es la virtud! ¡a qué cumbres levanta a quienes la practican! ¡Cuántas mujeres han llamado bienaventurada a la santísima Virgen y a su vientre, y anhelaron ser así madres y rechazar de sí todas las cosas! Pero ¿qué obsta para ello? Ancho camino nos abre la virtud y pueden no sólo las mujeres sino también los varones levantarse a semejante afinidad y aun a una superior con mucho. Porque ésta constituye en una verdadera maternidad más que el parto. De manera que si ser madre es una cosa feliz, mucho más y más verdaderamente lo es eso otro, puesto que es más deseable. En consecuencia, no solamente lo desees, sino emprende con gran empeño la senda que te ha de conducir a lo que anhelas.

¿Has observado cómo primero los reprendió y luego accedió a sus deseos? Es lo mismo que hizo en las bodas de Gana. Porque también entonces a la que inoportunamente le rogaba la reprendió, y sin embargo no le negó lo que le pedía, tanto para curar su debilidad como para manifestar su benevolencia para con su madre. Así aquí, sanó la enfermedad de la vanagloria y juntamente rindió a su madre el honor debido, aun cuando ella le pidiera algo fuera de oportunidad.

– San Juan Crisóstomo (siglo IV), Homilías Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilía XLIV (tr. por Padre Rafael Ramírez Torres, SJ)

(http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/ewj.htm#br)

 


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