“¿Con quién, compararé, pues, a los hombres de esta generación?” (Lucas 7:31-36)

¿Con quién, compararé, pues, a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: ‘Les hemos tocado la flauta, y no han bailado, les hemos entonado canciones tristes, y no han llorado.’ «Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y dicen: ‘Demonio tiene.’ Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Ahí tienen un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.’ Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos.

 

 


Comentario

San Juan Crisóstomo (Constantinopla, siglo IV)

    Como si dijera Cristo: Juan y yo vamos por contrarios caminos, pero hacemos lo mismo. Como si dos cazadores viendo una bestia feroz difícil de coger, pero que puede ir a caer en la red por dos caminos, ocupara cada uno de ellos uno de los caminos, de modo que el uno la empuja por una senda contraria a la del otro, y así por medio de uno de los dos venga a quedar prisionera.

    Mira cómo todo el género humano suele admirar el ayuno, lo mismo que la austeridad de la virtud. Por esto el negocio todo se instituyó de tal manera que Juan ayunara desde su tierna edad y cultivara ese género de vida para que por este medio mereciera fe su predicación. Preguntarás: ¿por qué motivo Cristo no siguió ese camino? Ciertamente lo siguió al ayunar durante cuarenta días y andando por los pueblos enseñando, sin tener en dónde reclinar su cabeza. Además, con el otro modo de vida que instituyó también se logrará lucro. Al fin y al cabo, lo uno era equivalente a lo otro; y aun había en el segundo camino una ventaja: tener en su favor el testimonio del que lo había emprendido. Por lo demás, Juan solamente exhibía la austeridad de su vida, pues no hizo ningún milagro, mientras que Jesús tuvo además el testimonio de los milagros y portentos. Dejando, pues, que Juan fuera celebrado por sus ayunos, Cristo tomó el camino contrario y entraba a las mesas de los publica-nos y comía con ellos y bebía.

Homilías Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilia XXXVII (tr. del griego por Padre Rafael Ramírez Torres, SJ)

(http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/ewf.htm#bk)


Santos Eulampio y Eulampia, Mártires (Asia Menor, siglo IV)

Conmemorados el 10 de octubre

    1010Eulampius-eulampia-theophilus
    Estos Santos vivieron en la época de Maximiliano, San Eulampio era un joven cristiano que huyó de la ciudad durante la persecución y se refugió en una cueva. Sus compañeros le enviaron a Nicomedia en busca de alimentos. Eulampio se detuvo en una calle a leer el edicto de persecución contra los cristianos. Cuando le denunció un soldado, el joven echó a correr. Naturalmente, su actitud despertó sospechas y Eulampio fue perseguido, capturado y llevado a la presencia del prefecto. El magistrado reprendió a los guardias por haber encadenado al joven, mandó que le desatasen las manos y empezó a interrogarle. Tras, de enterarse del nombre y el oficio de Eulampio, le exhortó a ofrecer sacrificios a alguno de los dioses, pero éste se negó y dijo que los dioses sólo eran ídolos de barro. Enfurecido el prefecto le mandó azotar. Como el joven permaneciese inconmovible, el prefecto dio la orden de torturarle en el potro. Entonces Eulampia, la hermana del mártir, se acercó a abrazarle y fue también arrestada. Ambos fueron sometidos a diversos tormentos, de los que salieron ilesos. Al verlos surgir rejuvenecidos de un baño de aceite hirviente, 200 de los presentes se convirtieron a la fe y fueron decapitados junto con los dos mártires en Nicomidia [hoy Izmit, Turquía].

http://www.ortodoxia.com/contenido/nuestra_fe/santos_es.php?santo=345

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