“Si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen?” (Lucas 6:31-36)

A Hegyi beszéd (Sermón de la Montaña),  Károly Ferenczy (húngaro, 1896)

A Hegyi beszéd (Sermón de la Montaña), Károly Ferenczy (húngaro, 1896)

Y traten a los hombres como quieran que ellos los traten. Si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Si hacen bien a los que les hacen el bien, ¿qué mérito tienen? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente. Más bien, amen a sus enemigos; hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio; entonces su recompensa será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los perversos. Sean compasivos como su Padre es compasivo.

 

 


 

Comentario

 

San Juan Crisóstomo (Constantinopla, siglo IV)

 

No odies, pues, al hombre que te hace mal, pues con esto te alcanza bienes innumerables y a tan alto honor te eleva. No maldigas a quien te hace mal, pues de lo contrario sufrirás y al mismo tiempo quedarás privado del fruto: soportarás el daño y perderás el premio, cosa que será el colmo de la locura: es a saber, que habiendo soportado lo que es más, no suframos lo que es menos. Dirás que ¿cómo es eso? Viendo a Dios hecho hombre y que en tal manera se ha abajado y tan terribles padecimientos ha soportado por ti ¿todavía preguntas y dudas de cómo puedes perdonar las injurias de tu consiervo? ¿No lo escuchas cuando en la cruz dice: Perdónalos porque no saben lo que hacen? [Lucas 23:24] ¿No oyes a Pablo que dice: El que resucitó, el que está a la derecha ruega por nosotros? [Romanos 8:34] ¿No ves que después de la cruz y de la Ascensión envió sus apóstoles a los judíos que lo habían crucificado, para que les llevaran infinitos bienes, y esto a sabiendas de que los apóstoles iban a sufrir de su parte males sin cuento?

¿Alegarás ser ya mucho lo que has sufrido? ¿Es acaso que tú ya soportaste todo cuanto padeció tu Señor, que fue atado, abofeteado, azotado, escupido por sus siervos, muerto, y muerto con la muerte más ignominiosa de todas las muertes y todo tras de haberles hecho tan inmensos beneficios? Entonces si tus enemigos muy mucho te han ofendido, cólmalos de beneficios para tejerte una brillante corona y librar a tus hermanos de su gravísima enfermedad. Los médicos cuando son acometidos por algún enfermo furioso a puntapiés e injurias, entonces sobre todo se duelen y se disponen a devolverles la salud, sabiendo que las injurias son fruto de la violencia misma de la enfermedad.

Piensa tú lo mismo acerca de los que te asedian, y procede con esos enfermos de la misma manera; porque enfermos son precisamente esos a quienes oprime y sufren la dicha enfermedad. Libra a tu enfermo de su mal gravísimo y procura que se alivie de su ira: arrebátalo de ese demonio cruel. Cuando contemplamos a un poseso, lloramos y procuramos no quedar también nosotros poseídos del demonio. Esto es lo que debemos hacer con los airados, puesto que los tales son como los posesos y aún más miserables, ya que están locos teniendo sus sentidos cabales. Y esta es una de las razones por las que su locura no merece perdón.

No hundas más al caído, sino al revés: compadécelo. Si vemos a alguno con la bilis conmovida y con vértigos y que se apresura a vomitar aquel mal humor, le ayudamos, lo sostenemos, aun cuando nos manche el manto no cuidamos de esto; lo único que nos preocupa es librarlo de semejante angustia. Pues bien, procedamos lo mismo con los irritados: sostengámoslos mientras vomitan y se agitan y no los abandonemos hasta que hayan arrojado toda la bilis. Cuando estén ya en paz, te quedarán sumamente agradecidos y verán con claridad de qué tremenda perturbación los habéis liberado.

Homilías Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilia XVIII (tr. del griego por Padre Rafael Ramírez Torres, SJ)

(http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/ev1.htm#x)

 

 


 

Santa Charitina (Asia Menor, siglo IV)

 

Conmemorado el 5 octubre

 

Saint-Charitina-of-Amisus-Oct-5th

La Santa era sirviente en la casa de un rico llamado Claudio. Cuando el soberano Dometio (290) supo que era cristiana, ordeno arrestarla y traerla a su presencia para interrogarla. Claudio estaba muy acongojado por la detención de la Santa, pero ella le dijo que no debe entristecerse sino alegrarse, porque su muere la bendeciría: “Es una ofrenda fragante, un sacrificio que Dios acepta con agrado”. (Filipenses 4:18) Claudio conmovido por la respuesta, le dice, “Acuérdate de mí, cuando estés con él Rey Celestial”. Cuando la Santa estuvo en presencia del gobernador, con pasión y firmeza expreso su fe en Cristo; al ver la posición de la Santa, Dometio manda a que le afeiten la cabeza, pero por milagro el vello le vuelve a crecer, entonces le ponen la cabeza en carbones encendidos y le vierten vinagre, luego la arrojan al mar con una piedra en su cuello, y nuevamente el milagro de Dios se hace presente. Entonces el gobernador la envía a una casa de vida licenciosa, pero la Santa ruega a Dios que la libere de ese martirio; entregando luego el espíritu a Dios

(http://www.ortodoxia.com/contenido/nuestra_fe/santos_es.php?santo=340)

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