“Bienaventurados serán cuando los hombres los odien” (Lucas 6:19-23)

Le Sermon sur la Montagne (El Sermón de la Montaña), Claude Lorrain (francés, 1656)

Le Sermon sur la Montagne (El Sermón de la Montaña), Claude Lorrain (francés, 1656)

Bajó con ellos y se detuvo en un paraje llano; había un gran número de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírlo y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos. Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados los pobres, porque suyo es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tienen hambre ahora, porque serán saciados. Bienaventurados los que lloran ahora, porque reirán. Bienaventurados serán cuando los hombres los odien, cuando los expulsen, los injurien y proscriban su nombre como malo por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, que su recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas.


Comentario

San Juan Crisóstomo (Constantinopla, siglo IV)

    Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan y con mentira digan de vosotros todo género de mal por mí. Alegraos y regocijaos. Como si dijera: felices sois si os llaman charlatanes, seductores, maléficos o con cualquier otro epíteto denigrante. Pero ¿qué cosa había más desacostumbrada que semejantes preceptos, cuando afirma Jesús que deben desearse tales cosas que todo el mundo piensa que deben huirse? Por ejemplo, el mendigar, el llorar, el padecer persecución, el oír que se hable mal de nosotros. Y sin embargo, lo dijo y lo persuadió; y no a dos, ni a diez, ni a veinte, ni a cien, ni a mil hombres, sino a todo el universo. Y las turbas quedaban admiradas y con estupor cuando oían tales preceptos, según el mundo duros, molestos, contrarios a todo lo acostumbrado: ¡tan grande era la virtud del que hablaba!

    Por lo demás, no pienses que el solo oír que dicen de nosotros mal es suficiente para ser bienaventurados. Por lo cual añadió Cristo dos condiciones: cuando las habladurías fueren o por odio a él, o por mentira. Si estas condiciones no se cumplen, quien oye de sí males no sólo no es bienaventurado, sino miserable.

Homilías Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilia XV (tr. del griego por Padre Rafael Ramírez Torres, SJ)

(http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/evy.htm#t)


Santo Mártir Dionisio el aeropagita, primer Obispo de Atenas (siglo I)

Conmemorado el 3 octubre

    1003ADionysiosarepegite

    San Dionisio es mencionado en el libro de los Hechos de los Apóstoles junto con Damarás su esposa. Se convirtió a la fe en nuestro Señor Jesucristo por manos del Apóstol Pablo durante su visita a Atenas. Dionisio era uno de los consejeros de la suprema corte de justicia, llamada comité de Areópago y conocedor de la filosofía griega. Se dice que en el día de la crucifixión del Señor en Jerusalén, Dionisio vio un eclipse solar que rompía las reglas de la astronomía reconocida en aquel entonces, luego dijo: “O Dios está dolorido o es que ha llegado el fin del mundo”. Cuando San Pablo pasó por el centro cultural de Atenas, el Areópago, dijo su famosa homilía: Atenienses, veo que vosotros sois, por todos los conceptos, los más respetuosos de la Divinidad. Pues al pasar y contemplar vuestros monumentos sagrados, he encontrado también un altar en el que estaba grabado esta inscripción: ‘Al Dios desconocido.’ Pues bien, lo que adoráis sin conocer, eso os vengo yo a anunciar… [Hechos 17:22-31] y les predicó al Dios verdadero, aunque muchos empezaron a burlarse de Pablo y de su prédica, otros pocos se adhirieron a él y creyeron; entre ellos estaba Dionisio. La Tradición nos dice que Dionisio fue el primer obispo de Atenas. También se menciona de él que en la Dormición de la Santísima Madre de Dios, se presentó en el Espíritu Santo. Vivió noventa años y fue decapitado durante la persecución del Emperador Domiciano (96 d.C.). Su cráneo está guardado en el monasterio Búlgaro Doquiario en el Monte Athos.

(http://www.acoantioquena.com/content/santo-mártir-dionisio-el-aeropagita-primer-obispo-de-atenas)

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